Te había visto otras veces,
en el más afable espíritu de lo bello,
en la ubicuidad surrealista de lo hermoso,
en el divagar de le belleza delirante.
Te había escuchado otras veces,
en la melodía que siempre quise inventar,
en el sonido desternillaste del mundo,
en la banda sonora de lo que todavía me importa y me emociona,
en la canción que tarareaba al acordarme de ti
aunque aun no existieses.
Te había sentido otras veces,
en el suspiro de mi alma inconformista,
te había soñado otras veces,
en mi deseo maleducado,
te había imaginado tantas otras veces.
